Los pueblos con más encanto de la Costa Brava

La Costa Brava es una de las costas más hermosas de España: 200 kilómetros de playas y calas paradisíacas, un camino de ronda con vistas preciosas y pueblos pescadores blancos y medievales que te harán preguntarte en qué siglo estás. Una costa que guardó su autenticidad gracias a una orografía rocosa que frenó el desarrollo turístico masivo que arrasó otras costas españolas.

En esta guía te presentamos los pueblos más bonitos de la Costa Brava, en los que te encantará perderte por sus callejuelas empedradas, bañarte en sus aguas cristalinas y comer el suquet de pescado más fresco que hayas probado nunca.

Cadaqués — el pueblo donde vivió Salvador Dalí

Después de unos 15 kilómetros de carreteras con muchas curvas en el corazón del parque natural del Cap de Creus, llegarás a un pueblo con casitas blancas, preciosas calas y playas de piedra. El encanto de este lugar te hará entender por qué Salvador Dalí escogió Cadaqués como su hogar — su casa museo en Portlligat está a 15 minutos andando del centro. La segunda razón para quedarse, probablemente, es su Suquet de peix: una delicia.

Cómo llegar: Autobús desde Figueres o en coche propio. La carretera de acceso es espectacular pero exige atención.

Nuestro consejo: Visita la casa museo de Dalí en Portlligat antes de las 10h de la mañana para evitar colas. Es la única residencia de trabajo del artista que se puede visitar tal como la dejó.

Peralada — el castillo y el vino del Empordà

Nos alejamos de la costa y encontramos un pueblo medieval que parece no haber cambiado en siglos. Podrás visitar su precioso castillo medieval y perderte en el laberinto de sus callejuelas empedradas. La gastronomía tradicional es excelente y el famoso vino del Empordà — producido en los viñedos que rodean el pueblo — es exquisito.

Cómo llegar: En coche desde Barcelona por la AP-7. Unas 2 horas.

Nuestro consejo: El Casino de Peralada, instalado en el castillo medieval, tiene un restaurante y un festival de música en verano que son referencias de primer nivel en Cataluña.

Besalú — el conjunto medieval mejor conservado de Cataluña

Más allá en el interior, descubrirás uno de los conjuntos medievales mejor conservados de Cataluña. Sus iglesias románicas, el monasterio y sobre todo su impresionante puente fortificado del siglo XII sobre el río Fluì te harán sentir como un auténtico caballero medieval. Un pueblo que sorprende y emociona.

Cómo llegar: En coche desde Barcelona. Unas 1h45. También hay autobús desde Girona.

Nuestro consejo: El puente fortificado del siglo XII es uno de los monumentos medievales más impresionantes de Cataluña. Ven al atardecer cuando la luz sobre la piedra es mágica

Pals — el pueblo dorado con vistas al mar y a los Pirineos

Ubicado en la cima de una colina, este pueblo medieval nos regala unas vistas magníficas tanto del mar Mediterráneo como de los Pirineos nevados en invierno. Caminando por sus calles estrechas descubrirás una atmósfera cálida que se debe al color anaranjado de las piedras utilizadas para construir tanto el castillo como las casas. A su alrededor abundan los campos de arroz y el plato típico local — el arroz a la cazuela — es para chuparse los dedos.

Cómo llegar: En coche desde Barcelona. Unas 1h30.

Nuestro consejo: El mirador desde la Torre de les Hores tiene una de las vistas más bonitas de la Costa Brava: el mar, la llanura del Empordà y los Pirineos al fondo.

Begur — castillo medieval y calas de ensueño

A los pies de un impresionante castillo del siglo XI se encuentra un pintoresco pueblo medieval con una panorámica espectacular. Podrás pasear por las calles estrechas del casco histórico y ver las torres de defensa contra la piratería berberisca en un entorno natural montañoso y costero. A 7 minutos en coche se encuentra la cala de Fornells, un paraíso que fue el lugar donde se bautizó toda esta zona como Costa Brava.

Cómo llegar: En coche desde Barcelona. Unas 1h45.

Nuestro consejo: La cala de Fornells es una de las más bonitas de la Costa Brava. Alquila un kayak para explorar la costa desde el mar.

Calella de Palafrugell — el pueblo de postal

Este pueblo de postal está preservado a pesar del paso de los años. Podrás disfrutar de sus antiguas casas blancas de pescadores, de sus playas con botes tradicionales catalanes varados en ellas y de sus aguas cristalinas. Es uno de esos lugares que enamoran a primera vista y de los que cuesta marcharse.

Cómo llegar: En coche desde Barcelona. Unas 1h30.

Nuestro consejo: El festival Cantà Havaneres de Calella es una de las fiestas más bonitas de la Costa Brava: cantantes de habaneras en los barcos varados en la playa, al atardecer, con el mar de fondo.

Tamariu — el más auténtico y relajado

El lugar más auténtico y relajado de la Costa Brava. Es el pequeño pueblo de pescadores con casitas blancas mejor conservado de toda la costa. Te aconsejamos hacer senderismo por su Camí de Ronda, donde descubrirás una naturaleza preservada y joyas como la cala de Aiguadolça y Aigua Xelida — dos de las calas más transparentes del Mediterráneo.

Cómo llegar: Cómo llegar: En coche desde Barcelona. Unas 1h45.

Nuestro consejo: Sin discotecas, sin turismo de masas, sin nada que no sea el mar, los pinos y las casas blancas. El antídoto perfecto para el turismo de masas.

Monells — el pueblo que enamora a primera vista

Este pequeño pueblo medieval construido alrededor de un antiguo castillo — del que solo quedan las murallas y las torres — tiene una belleza y un encanto especiales. La Plaza Mayor con sus arcos, la Plaza de l’Oli, la calle dels Arcs y la iglesia de Sant Genís forman un conjunto medieval extraordinario. Un pueblo que enamora a primera vista y que muy pocos turistas conocen.

Cómo llegar: En coche desde Barcelona. Unas 1h30. Cerca de La Bisbal d’Empordà.

Nuestro consejo: El mercado de antigüedades de La Bisbal d’Empordà, a 5 minutos de Monells, es uno de los mejores de Cataluña. Combinad la visita.

Sa Tuna — la cala escondida de la Costa Brava

Tras un camino tortuoso entre pinos y rocas nadie sospecha que va a descubrir esta maravilla: una cala con antiguas casas de pescadores blancas con portones de colores que rodean la orilla. Sus aguas son cristalinas y el entorno de naturaleza salvaje respira quietud y autenticidad. Una de esas calas que, cuando las descubres, guardas celosamente para no contarle a nadie.

Cómo llegar: En coche desde Barcelona. Unas 1h45. Cerca de Begur.

Nuestro consejo: Ven entre semana por la mañana temprano. Es una cala que todavía no está masificada pero que se llena en agosto los fines de semana.

Tossa de Mar — nuestro favorito de la Costa Brava

Este pueblo encantador tiene una doble identidad: la de un pueblo medieval con su castillo y su muralla — la única muralla medieval completamente conservada de Cataluña — y la de un pueblo costero con playas y calas espléndidas. Un lugar donde te sorprenderás imaginándote ser una mezcla entre un caballero medieval y un pirata al puro estilo de la alta fantasía. Nuestro favorito de toda la Costa Brava.

Cómo llegar: Autobús desde Estación del Nord en Barcelona o desde Girona. También en coche por la AP-7.

Nuestro consejo: El Camí de Ronda desde Tossa hasta Lloret es uno de los paseos costeros más espectaculares de la Costa Brava. Dedica una tarde entera

Lloret de Mar — mucho más que vida nocturna

Lloret de Mar tiene fama de capital de la vida nocturna de la Costa Brava, y esa fama no es del todo injusta. 

El primer motivo para visitar Lloret más allá de sus playas son las casas de los Indianos — aquellos catalanes que emigraron a las Américas entre los siglos XIX y XX y regresaron con fortuna suficiente para construir mansiones espectaculares. El Passeig Jacint Verdaguer concentra algunas de las más elegantes, con sus fachadas modernistas y sus jardines. La iglesia de Sant Romà es otra joya del modernismo catalán, y el cementerio — uno de los más singulares de Cataluña — merece también una visita. Para los amantes de la historia antigua, detrás de la famosa casa castillo de Sa Caleta se encuentran los restos de un poblado íbero del siglo III a.C. en el Turó Rodó.

Lloret también ofrece algunas de las playas y calas más bonitas de la Costa Brava para relajarse: Fenals, Sa Caleta, Sa Boadella, Santa Cristina y Cala Trons. Y para acabar el día de la forma más romántica posible, los Jardines de Santa Clotilde — con sus terrazas escalonadas de inspiración italiana y sus vistas al Mediterráneo — son uno de los rincones más especiales de toda la costa.

Cómo llegar: Autobús desde la Estació del Nord de Barcelona o en coche por la AP-7. Aproximadamente 1 hora desde Barcelona.

Nuestro consejo: No te quedes solo en la playa principal — alquila un kayak o sube a pie hasta los Jardines de Santa Clotilde al atardecer. Las vistas al Mediterráneo desde allí arriba son de las más bonitas de toda la Costa Brava.

Mapa de los pueblos con más encanto de la Costa Brava